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GABRIELA
BERNALES
LA PINTURA
COMO ESPERANZA DE LIBERTAD
Cuando se
tiene que escribir de arte, siempre se corre el riesgo de
quedar enredados en la grande red de la Estética o
sea en la filosofía del arte.
Pero ni la estética, no los criticos de arte, ni los
estudiosos non han sabido decir lo que es el Arte. A lo
mejor nunca lo sabremos porque Arte es fundamentalmente
sentimiento y el sentimiento siempre es esencial o sea el
sentimineto es sentimiento. Inclusive el arte es esencial o
sea es arte por si misma. El Arte confina y al mismo tiempo
está en conflicto con los concéptos de bello y
feo. Concéptos que nunca son un absoluto, sino
siempre un relativo. Pero no un relativo universal,
válido para todos, sino un relativo personal y que se
diversifíca, que varía en el tiempo y en el
espacio.
Un profundo conoceder y estudioso deò arte, Mukarosky
en el tomo "El significado de la estética",
escribía: "El individuo ejerce en el arte una
dúplice función, la de creador y la de sujeto
perceptor (fruidor). En principio estas dos funciones
parecen irremediablemente opuestas, debido a que la primera
supone una manera de ser activa, mientras que la segunda,
pasiva. Pero su oposición no es ni absoluta ni neta;
el arte como lenguaje activa un diálogo interrumpido
entre dos parte independientes.
El profundo estudioso Erwin Panofsky en la
introducción de sus estudios de iconología
intenta suministrar elementos científicos para
enterender el arte. Estos elementos se pueden sintetizar en
la siguiente forma:
Experiencia prática
Conocimiento de las fuentes literarias
Intuición sintética
Aunque con toda la buena voluntad y con el máximo de
la estima hacia Panosfsky, tengo que decir que no estoy
conforme, que quedamos en lo vago y el el abstracto. Pero
esto no es culpa de los mencionados autores. El hecho es que
el arte es, como se dice en medicina "esencial". No es
conmensurable. No se puede contenere en una fórmula
geométrica, matemática, psicológica o
psicoanalítica. El arte absorbe, incluye, todas estas
doctrinas y por lo tanto incluye sus "posibles instrumentos
de medida. El arte es espíritu y materia. Mientras
que la materia es conmensurable, pero el arte o sea aquel
misterio que otorga vida a la materia, queda un misterio y
por lo tanto como tal no puede quedar encerrado en una
definición universalmente válida.
A lo mejor podemos decifrar el "misterio" de cada una de las
obras de arte mediante el exámen de su arquitectura,
mediante su cromatismo, mediante su sujeto, mediante la
manera con la cual el color ha sido repartido sobre la tela
o mezclado sobre la tabloza. Pero esto lo podemos hacer con
respecto a cada obra de arte o a lo máximo mediante
el examen de la obra de arte de cada artista. Pero el
resultado se refiere tan solo a aquella obra y a aquel
artista. A lo mejor se puede establecer una doctrina sobre
el método, y esto la estética lo ha hecho
desde hace bastante tiempo, pero no se puede seguir
más allá.
En este caso concreto se trata de concretizar una
análisis de Gabriela Bernales pintora, como una
análisis completa de su obra que en el curso de pocos
años, aunque manteniendo fe a si misma ha sufrido
considerables transformaciones de carácter formal. La
transformación más evidente se nota cuando
Gabriela ha pasado del pincel a la espátula. El
pincel de Gabriela resbalaba sobre la tela con grandes giros
curvos y sinusoidales, extremadamente polícromas, con
tendencia hacia una pintura abstracta. Pintura que siempre
tenía su orígen de un objeto concreto, para
luego vibrar hasta los límites de la
abstracción. Inclusive en su abstracción
siempre polícroma, con prevalencia hacia los blancos,
los azules y en algunas ocasiones, los rojos.
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La pintura
de Gabriela era efectivamente abstracta, pero no informal.
Aquellas amplias pinceladas de muchísimos colores que
se persiguen en la tela siempre tiene una referencia real
que casi siempre es un cuerpo de mujer, que se anula y se
recompone.
En aquella temporada Gabriela pintaba naturas muertas con
fuertes referencias inconscias a Cèzanne. Y pintaba
flores delicados, verdaderos pero no reales, con una
elegancia similar a los pintores ingleses del '800. Luego,
sin enterarse, aquellos flores tan solo bosquejados, se
derramaban sobre un grande verde intenso de la tela,
ataraceados de amarillos bosquejados y de azules
matéricos llenos de color que hacían recordar
inconsciamente a Morlotti durante la temporada que
vivió en Brianza. El recuerdo es tan solo mía,
porque no se si Gabriela Bernales ha tenido familiaridad con
la pintura del grande Morlotti.
E inclusive existen pinturas dolorosas, aunque no cuajadas,
de las madres de los "desaparecidos". Pinturas con largas
pinceladas que se cruzan y se sobreponen creando en la
disperación una atmósfera de esperanza y de
rescate.
En la misma atmósfera pintoríca se
colóca el cuadro de los niños prisioneros, de
los niños cuyos rostros han sido cortados por la
dureza del alambre de púas. Es un cuadro de denuncia,
pero en el rostro de aquellas criaturas existe la
desesperación pero hay inclusive esperanza. Aquellos
niños saben que esta sociedad, aunque con sus miles
contradicciones, no los puede abandonar. Esta esperanza se
evidencia inclusive de la atmósfera. En el cuadro no
existen nubles obscuras de angustia que bloquean la
esperanza, sino hay una luz clara y delicada, como querer
señalar a aquellos niños, prisioneros del
sistema, que en la conciencia de los hombres, en la
conciencia de la sociedad existe un gran deseo de libertad y
de rescate.
De los cuadros como los "toros y toreros" no quiero escribir
nada porque sobre este tema han escrito ya otros importantes
críticos e históricos del harte. Yo quiero
solo decir que estos cuadros no hacen parte de la
tauromáquia.
Yo personalmente creo que la Bernales no está
conforme con la crueldad de la corrida. Entonces los toros
sono una ocasión, un instrumento, y en el toro que
casi siempre asie por lo cuernos al torero, hay un gran
deseo de libertad, de rescate y de civildad.
Por otra parte tenemos que conceder a la Bernales expresarse
con el lenguaje de su cultura y de sus recuerdos.
No por nada Gabriela Bernales es peruana y puede expresarse
con el lenguaje universal del arte, no es cosmopolita.
Quiero terminar con una afirmación de la cual me
asumo por completo las resposabilidades, culturales,
históricas, estéticas y profesionales.
Con la Bernales non encontramos enfrente a una Pintora que
ha descubierto el placer de la pintura y el placer de
dibujar. No hay ningún regreso al pasado, porque en
los cuadros de Gabriela Bernales todo es nuevo, todo
está anclado a esta sociedad nuestra, pero su pintura
está atada a una concreta como dificil esperanza.
Gabriela Bernales pinta la esperanza de la libertad.
Raúl
García Montero
Brasil,
2.4.2000
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